En la mayoría de las variantes de Póquer se comienza con una apuesta inicial, llamada "Ante". Esta apuesta da el derecho a recibir cartas. El dinero de las apuestas se ubica en el centro de la mesa y es denominado "Pozo". En el momento de apostar, el jugador tiene al menos cuatro opciones:
Ceder el turno al siguiente jugador; en caso de hacer esto, el turno volverá a usted luego de terminar la ronda, siempre y cuando alguien haga una apuesta. En caso de que todos los jugadores pasen, se comienza una nueva mano con naipes nuevos y comenzando con la apuesta inicial nuevamente. El pozo se acumula para la siguiente ronda. (solo en el draw poker ya que en el holdem si todos pasan se lleva el pozo la ciega grande)

Apostar lo suficiente para alcanzar la apuesta actual. Por ejemplo, la apuesta está en 5 € y la suben a 10 €, usted deberá apostar otros 5 € para "Ver" y poder continuar en el juego. Este turno le llegará todas las veces que sean necesarias hasta que nadie aumente la apuesta y todos vean o todos se retiren.
Al Subir, primero se pone en el pozo el dinero necesario para alcanzar la apuesta actual y luego se agrega la cantidad deseada (el límite de cuánto se puede aumentar dependerá de la variante de Póquer a la que esté jugando). Digamos que la apuesta estaba en 25 € y usted la aumenta otros 25 €, por lo tanto la apuesta quedará en 50 €. Los jugadores que quieran "Ver" tendrán que alcanzar esa apuesta.
Cada variante del Póquer tiene un número determinado de turnos de apuestas definidos en las reglas del Póquer. La mano más alta al final del turno de apuestas ganará el pozo.
No olvide que el hecho de apostar depende generalmente de los otros jugadores sentados a la mesa. Si usted juega con amigos, es aconsejable definir de antemano los límites máximos y mínimos de las apuestas y la cantidad de dinero en el pozo. Es preferible perder una mano al Póquer que un amigo.
El Póquer es una suma de detalles. Y cada detalle se transforma en imprescindible a medida que vamos mejorando en el juego.