Hay dos cosas que son totalmente diferentes entre ambas formas y son más que nada mentales: las dinámicas sicológicas y financieras al jugar online.
Muchos jugadores expertos entran en cólera en el póquer tradicional cuando les comienza a ir mal en su juego, sobre todo porque la gente los está observando. La presencia de los otros ejerce presión pero se tiende a mantener la línea. Todos queremos mantener la expectativa de los oponentes y a veces de nuestros amigos.
Pero en el juego online la presión de los otros no existe -al menos no en la misma medida- porque nadie puede vernos. Pero la consecuencia de todo esto es que online, al buen jugador le resulta más fácil tener un mal juego porque de todas formas nadie lo puede ver.
Lo más importante, en contraste con otros que tienen una cuenta limitada de dinero en un casino real, los jugadores online usualmente cuentan con el total de bankroll a disposición para jugar, a un sólo clic. Esto quiere decir que si las cosas van mal para ellos, pueden ir mucho peor en poco tiempo.

Si uno puede recordar estas tres lecciones podrá hacer mucho más dinero. Por lo tanto, si se pone cuidado en un casino tradicional, no hay motivo para no ponerlo en uno online.
Los cambios en el juego de póquer de los últimos años están dados, en su mayoría, por el paso del juego en casino tradicional al juego en línea. Esto le va a dar al póquer estrategias y características determinadas, que a veces coinciden con el juego clásico pero otras tantas resultan opuestas. Por lo tanto, intentar aplicar automáticamente las mismas estrategias puede ser contrario a nuestros beneficios.