Consejos para iniciarse

Aquí aclararemos algunos puntos iniciales desde la selección de la mesa, hasta cuándo apostar o retirarse.

Veamos las posibles situaciones y qué hacer o qué no:

Eligiendo la mesa

El primer punto y el principal, sobre todo para los que recién comienzan. Ésta debe ser acorde a nuestro nivel de competencia, a nuestro estilo como jugadores si ya lo hemos definido. No dude en quedarse observando por un buen rato la mesa si es necesario, para analizar a los posibles oponentes y estar mejor preparado para enfrentarlos.

Valorando a los contrarios

 De acuerdo a la actitud de los jugadores, puede definir a qué categoría pertenecen.

  •  Por ejemplo: los que juegan pocas manos son del tipo de jugador cerrado. Los que juegan muchas se consideran abiertos.
  • Aquellos que se la pasan esperando las apuestas de los demás son los llamados jugadores pasivos; en cambio, los que juegan fuerte, a gran ritmo, son los jugadores agresivos.

 En principio y hasta que gane confianza en su juego conviene por supuesto que opte por las mesas de participantes cerrados o pasivos, para no arriesgarse demasiado.

Saber cuándo retirarse

Acertar en esta decisión nos ahorrará muchos malos momentos y, sobre todo, dinero. ¡Recuerde siempre que es mejor jugador el que sabe cuándo renunciar que el que sabe cuándo entrar! Confíe en su análisis de las probabilidades del resto de la mesa. Si tiene indicios de estar enfrentándose ante una buena jugada, pues será mejor que pegue la vuelta y se salga a tiempo.

Reconocer cuándo pasar Si tiene indicios de que las otras manos superan su mano débil, es mejor que pase.

Saber cuándo engañar

 Si bien es una de las armas del jugador de póquer, como tal, hay que tener mucho cuidado al usarla. Sin embargo, no conviene hacerlo en una mesa con demasiados participantes o con pocos, pero que sean de igualar apuestas. Evalúe si tienden a intimidarse fácilmente y entonces sí proceda con los engaños o faroles. Otra desventaja, o más bien otro punto en el que debe tener cuidado al engañar es no hacerlo consistentemente o de forma exagerada para que el resto no lo descubra.

Conclusión:

Comience despacio pero firmemente su aprendizaje, sea constante y precavido. Aprenda a cuidarse y observar atentamente todos los puntos principales de una partida. Recuerde: el póquer tiene menos de azar que de inteligencia y estrategias. Salga Ud. al frente, antes de ser sorprendido por jugadores más agrasivos.

En principio, el jugador novel deberá entrar poco a poco en el fascinante mundo del póquer. Ese es el momento indicado para entender las estrategias básicas del juego y la esencia de las apuestas en sí. Luego, cuando se sienta con mayor experiencia, podrá arriesgarse con jugadas más peligrosas, pero debe entonces sentirse seguro y familiarizado con el juego.